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Feli Colina convirtió Niceto en un Valle Encantado de carnaval con mística salteña

Fotografías por Lara Karakachoff

La artista de 27 años presentó en vivo el disco que salió en marzo pasado con un despliegue performático de folklore. Vuelta absoluta a los orígenes musicales y una propuesta clara: celebrar la vida desahogando la luz y la oscuridad interior.

   

El día de la Independencia argentina un grupo de jóvenes se congregó en Niceto club para ver a Los Infernales. No se trata del ejército de liberación del general Martín Miguel de Güemes, aunque también tienen su origen en la Salta profunda donde conviven la selva, los arroyos y las punas. Es la banda de Feli Colina, hoy decididamente abocada a la música de raíz folklórica. Todes listes para presentar el disco El Valle Encantado.

   

Siendo las 20:47 de la noche el público comenzó a cantar el himno de la nada, como si estuviera por empezar un partido de la selección de fútbol. El lugar está prácticamente colmado de gente desde el escenario aún con el telón cerrado hasta el palco donde se manejan los controles de sonido e iluminación a 15 metros.

   

Cerca de las 21:20 Niceto se oscurece y empieza a sonar el característico sonido del bombo en 3×4 típica de los ritmos norteños como la chacarera. Arriba del bombo sonando, se empieza a escuchar la voz de Feli cantando “Caballo”, tema que salió en el corte difusión 10 mil días en febrero de este año, y la cual a diferencia de esta ocasión, fue grabada a capella.

   

Y entonces se abre el telón. Lo primero que ve el público es una Feli de espaldas con un estridente y sensual outfit que bien podría estar inspirado en la moda del Siglo XIX: una hombrera blanca, una bombacha y medias altas de seda. El diseño de vestuario estuvo a cargo de Rita Calissano. A su derecha el baterista Manusa dirige la rítmica del show; y a su izquierda, la percusionista tiene a disposición timbales, yembés y bombos para lucirse.

Balta, su tecladista, la mira con complicidad en algunos pasajes de las canciones, todas de raíces folkloricas en esta ocasión. El bajo, ejecutado por su hermano, Agustín Colina, es el único instrumento eléctrico enchufado. Dos coristas, también de outfit antigüo, se posicionan junto a Agus detrás de Feli y Manusa.

La protagonista de la noche camina de un lado a otro del escenario moviendo suavemente las caderas, sonriendo perversa y tiernamente al ritmo de los bombos y timbales. Alguien del público le grita «preciosa». Ella profundiza su sonrisa. Con labios sensuales mira fijo al fulano del público y responde «gracias» mientras pestañea.

Desde una performance de sensualidad, con temáticas musicales muy íntimas, introspectivas (por momentos oscuras), la propuesta invita a celebrar la vida. Cantando, bailando y siendo transparente y gritando lo que .“No me va a alcanzar la vida para hacer de tu presencia olvido«, dice la letra de “El orden sagrado”.  El piano y la voz de Feli no invitan a bailar, sino a conmoverse y sensibilizarse profundamente.

A excepción del grito desahogador “si querés hablar conmigo, acercate bien” cantado en conjunto con el público, prácticamente no hubo esta noche referencias al costado rockero de Feroza, el disco que la catapultó a la escena el cual grabó en Abbey Road en 2019. Esta vez sin embargo, la canción estuvo a cargo de las coristas, mientras la cantautora aprovechó el impasse para cambiar su outfit. También dijeron presentes la intimísima “Susurrito” y “Martes”.

Cuando vuelve al escenario, sale con un entero transparente color violeta. Lo que viene de ahora en más es subidón absoluto: baile descontrolado con la cumbia “Diabla”.

   

Por si todavía hace falta, hay que hacer un párrafo aparte para la Feli letrista y poeta: “No esperaba menos que este corazón guerrilla si con esta ya son nueve las veces que me vi muerta”, dice en “Chakatrunka”. La percusionista, Conce Soares, destaca, la rompe con sus habilidades percutivas. Queda sola para demostrarnosló antes del impass final, que contará con la intervención de Juan Felo, vestido de monja para citar unas coplas.

   

Además el repertorio de Feli, hubo canciones populares como “Carnavalito del duende”, reversionada y adaptada para la ocasión. La banda hizo una canción para ir presentando a Los Infernales, que incluso tiene su propia letra: “Llegaron los infernales. La cosa cierra con el carnavalito “Aguatera”, que descontrola al público y describe prácticamente la noche: “Voy repartiendo mi agua/ de a gotitas aguateras/ y todo aquel que la beba/ queda el corazón salvaje”. 

   

Cuando cierra el telón empieza a sonar por los parlantes “Preguntitas sobre Dios” de Jorge Cafrune. Al salir de Niceto, estamos de vuelta en Ciudad de Buenos Aires.