Crónica: Jessica Vispo..
Fotos: Cacta..

Mientras el calor no dejaba de azotar con sus rayos, la tarde del primer viernes de marzo fue poniendo a tono a quienes se preparaban para presenciar el show de Peces Raros, el primero del año. Aunque ya se habían presentado en el marco del ciclo Indie Fuertes el 7 de enero, lo habían hecho junto a Varese y Bsides en formato djs set.

 

 

En esta oportunidad, la cita fue pactada en Niceto Club, lugar en el que la banda ya ha concurrido reiteradas veces el año anterior y con una gran puesta en escena como es característico de ellxs. Una fila extensa pegaba la vuelta del boliche, en la trasnoche de un viernes que ya estaba acariciando la lisergia. La entrada fue tranquila y sin inconvenientes, aunque se exaltó cuando la gente comenzó a cruzar las puertas hacia el interior del lugar, en pos del ritmo producido por los sintes de Viktoria Jauregui (miembro actual de Vurkina), la encargada de abrir la ceremonia de techno. Pasadas las 2 am, el sonido distintivo de la banda comenzó; una especie de intro envolvente que anuncia la apertura de un baile frenético hasta el amanecer, contínuo, persistente y sensorial. Se abrió el gran telón rojo lentamente, dejando ver los instrumentos preparados sobre el escenario, y luego lxs musicxs tomando posesión de ellos. Ya estaba todo listo para comenzar con la hipnosis. Peces Raros es y hace eso, nos introduce en un estado de hipnosis continua y agradable, entre la mezcla de rock y electrónica con tintes anestésicos.

 

 

Visiones Internas fue el broche principal para dar comienzo a lo que vienen brindando en cada show, un juego de luces bordeando y acariciando cada rincón de los lugares donde ponen su magia en música, un sonido envolvente y preciso, potente, salvaje y abrazador. Lucio Consolo y Marco Viera tomaron sus sintes para rosquear una fusión entre rock y techno, que, como en cada presentación, es una pieza única de arte. Le siguieron Sombras en la pared y Muertos de miedo. El frenesí continuaba.

 

 

Barrio adentro, No van a parar y Girando en falso entre otras, aportaron su plus dentro de un Niceto desbordado de gente y calor. Los ventiladores en los laterales del recinto estaban en su máxima potencia, pero no daban a basto para reducir la oleada de ardor que fogoneaba los cuerpos. A donde quieras (de su segundo disco Parte de un mal sueño) se hizo presente repentinamente, en un continuo baile que parecía no tener fin, al igual que la música, la cual seguía su curso sin parar ni un solo momento desde el comienzo. Al parecer, se trataba de uno de los temas más esperados en la noche, ya que la gente acompañaba con fervientes gritos y palmas. Las luces hicieron lo suyo, dado que el escenario de Niceto estuvo atravesado de lado a lado y de principio a fin por una valla de luces que desprendían una cortina infinita por cada uno de los rincones del lugar. Atrás de la reja de luces se encontraban Juan Baro (tecladista), Mariano (bajista) y Goyo (batería). Por mucho que insistían, el cuerpo no cesaba de moverse. Como no podían faltar, El Edén, Clericó, Sol negro (quizás otro de los más esperados en la noche; track perteneciente a su tercer trabajo Anestesia, viendo la luz en Octubre de 2018) y Nenúfares Perfectos se ofrecieron al público, abriéndose y deslumbrando cual flor en primavera. Con Blanco Fácil y Durango, el final había llegado, final sorprendentemente fuerte y no deseado, ya que para ese entonces, el recinto yacía bajo los fuertes efectos del mar hipnótico de los Peces Raros.

Para encarar el cierre de esta larga jornada fructífera, Manu Rodríguez encaró la consola para seguir incendiando de techno el recinto. 

Sin lugar a dudas, Peces Raros es un gran combo de experiencias sensoriales lisérgicas, en las que interviene una hipnosis que interpela el estado más profundo del ser, para sumergirlo en la fluidez de la sintonía musical que nos ofrecen.

Las próximas fechas de Peces Raros las podes disfrutar el 14/3 en Mar del Plata, el 17/4 en Rosario y el 18/4 en Córdoba.


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